Una experiencia trascendental, en la que nuestros sentidos rozan sus propios límites, es un momento o evento que va más allá de lo ordinario, puede ser de naturaleza espiritual, filosófica o estética, y puede alterar la perspectiva de nuestra existencia.
Andrea González (Limbica Visions) es una joven artista toluqueña que durante los últimos años ha comenzado a compartir su trabajo en algunas de las galerías de los festivales más importantes del país, con un estilo pulcro y un dominio del color y la técnica Andrea ha logrado consolidarse como una de las más destacadas artistas visionarias.
Sus inicios están vinculados con su formación académica, su paso por la Facultad de Artes de la UAEMex no solo le dio las bases para su proyecto, sino, también una visión crítica del arte y su función social. La conexión con los festivales se concretaría unos años pasa da su etapa de formación escolar:
“Me invitó Psyborn a una fiesta que hicieron aquí en Toluca, yo nunca había pintado en vivo, solo había expuesto en galerías organizadas por Nipón Quezada en dónde fue mi primer acercamiento a la escena, ahí me di cuenta que la pintura es muy diferente al dibujo, yo estaba muy acostumbrada al dibujo, más pequeño, y en el escritorio, y la pintura es como si fuera otra disciplina con distintas dimensiones, pero me encantó.”
“Entonces fue muy chistoso por que cuando empecé a investigar sobre la cultura visionaria dejé de hacer como un dibujo tan técnico y cuadrado que fue con el que empecé igual a tatuar y a desplazar un poco como a este tipo de arte visionario y psicodélico”
De los museos a las calles

La discusión sobre la tarea del arte dentro de la sociedad no es ajena a la escena psicodélica, en años recientes las galerías se han apoderado de los festivales, haciendo de esta experiencia un arte en sí mismo, pasillos laberínticos, instalaciones, luces etc, sin embargo, fuera de los festivales los artistas psicodélicos existen y requieren espacios para
mostrar su producción.
“He visto gente más talentosa pintando en calles y no por demeritarlo que hay en un museo, pero siento que es más como una red de contactos que ya está ahí, aún así me gustan los museos, pero me gusta más la cultura del contramuseo, por ejemplo, en la Condesa hay un compa, Daniel, que está haciendo como una anti galería, hay otras, irónicamente yo he expuesto en ambas, en las galerías oficiales de la Condesa, tanto como en las que no son oficiales, las antigalerías”.
“Cuando entré a esa escena, yo pensaba realmente que esos festivales eran más dirigidos a la música, que también está chulísima la música psicodélica, pero me di cuenta que también hay performance, hay poesía psicodélica, hay artes visuales psicodélicas”
Mira: Audiopathik: Conocer el mundo a través del psytrance;
Con los años su proceso creativo se haría claro, una mezcla entre live painting y trabajo en estudio, una obra bocetada a la que da vida con detalle durante el festival, lo que le permite disfrutar de su trabajo, sin presionarse, y entregar una obra de primera calidad para el deleite del público.
Anatomía del alma
“También lo que me gusta mucho utilizar en las pinturas, para que le dé ese toque psicodélico es lo que también se ve en la música, como el delay, el reverb, el eco, la resonancia, como que estos elementos que tienes para hacer una onda sonora suene psicodélica, también lo utilizo aquí para que la imagen se vea psicodélica”.
Con una serie de repeticiones infinitas moldea los bastones, células fotorreceptoras del ojo humano que terminan convirtiéndose en su mero signo, solo una representación de él mismo llevado a su mínima expresión y perdiéndose en el centro de la pintura, así es como Límbica expresa por medio de la gráfica el eco, el sonido repitiéndose a sí mismo hasta perderse.

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